Visión Celestial #2

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Visión Celestial #2

Dr. César Minera

Daremos inicio a la segunda parte de la enseñanza titulada “Visión Celestial” con el siguiente verso: “Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aún yo me juzgo a mi mismo” 1Corintios 4:3.  

A manera de trasfondo; una de las luchas más grandes que el apóstol Pablo experimentaba, era que su apostolado a menudo era desacreditado o puesto a prueba, y es por eso que en este capítulo él trabaja en vindicar, o bien, defender por escrito las calumnias hechas contra su ministerio. Él expone tres puntos en uno, en el verso anterior, siendo este el primero: “Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros”. Cambiaré la palabra juzgar por examinar. Él dice: si ustedes me juzgan o examinan, la conclusión a la que lleguen de mi, no es de ningún valor. El segundo punto es: “si me juzga un tribunal”, tampoco me importa el veredicto al que puedan llegar. Por último, “ni aún yo me juzgo a mi mismo”.

 Es impresionante leer que Él no confiaba ni siquiera en su propia opinión. La pregunta es: ¿Entonces qué opinión le interesaba? Veamos. “Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero EL QUE ME JUZGA ES EL SEÑOR” 1Corintios 4:4. Ahora bien, ¿Qué significa todo esto? Él está diciendo: Si un individuo o un grupo de personas no aceptan mi apostolado, no importa. Y agrega, aún si en ocasiones yo no me veo apto para el apostolado; “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” 1Corintios 15:9, eso no es de relevancia, porque Dios es quien me llamó, es Él quien dijo, que yo soy apóstol. Lo dicho anteriormente es una fuerza y verdad espiritual por la cual, el cuerpo de Cristo debe vivir: TENEMOS QUE VERNOS COMO DIOS NOS VE.

Veamos un ejemplo. Dios hizo una serie de promesas a Abraham, dentro ellas la de llegar a ser una nación grande. “Haré de ti una nación grande…” Génesis 12:2. Para recibir esta promesa, primero era necesario sobrepasar el obstáculo de la esterilidad de Sarai su esposa. Dios no solamente le dio las promesas, sino que también le preparó una atmósfera de modo que él pudiera mantener su vista puesta en la visión, o mejor dicho, en aquello para la cual Dios lo había llamado. “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.” Génesis 15:5. También “De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de tus enemigos” Génesis 22:17. Y aún más “He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes” Génesis 17:4-5. Cuando digo que Dios preparó una atmósfera, me refiero a que le rodeó de cosas que pudiera ver y escuchar de modo de que se mantuviera en visión. Con el cambio de nombre, Dios causó que cada vez que le llamaran estuvieran creando, confesando o profetizando, ya que el nombre Abraham significa padre de muchas gentes. Todo lo que Abraham tenía que hacer, era salir por la noche y observar el cielo y ver la multitud de estrellas y creer así será mi descendencia. También podía acercarse a la orilla del mar y visualizar, y creer este es un símbolo de lo que Dios me prometió. Pero a cambio veamos lo que la pareja hizo. “Y la bendeciré y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara ya de noventa años, ha de concebir? Génesis 17:16-17. También “Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió pues, Sara entre sí diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Génesis 18:11-12.

Es curioso notar que una pareja con todas la promesas de Dios, se atrasaran en recibirlas por no poderse ver de la manera que Dios los había visto. “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” 2 Corintios 4:18. Amado pueblo de Dios, no deje que las circunstancias del pasado o del presente le impidan ver las promesas que Dios tiene para su futuro. Como hijo de Dios, usted tiene derecho a todas las promesas que están en la Biblia. Dios un día lo soñó a usted y a mí, en ese sueño nos vio haciendo cosas para Él y para su reino, nos vio sanos, prósperos, felices y exitosos.

ATRÉVASE A SOÑAR EL SUEÑO CON ÉL.

 
Mateo 28:18-20
“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

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