| Finanzas del Reino #1 |
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Dr. César Minera Antes de empezar con este artículo, deseo darles un trasfondo del por qué escribo sobre finanzas. A principios del año 2.000 El Señor me dio una comisión y fue la siguiente: “Enseña a mi pueblo sobre finanzas”. También el Señor me dijo, te daré revelación sobre el tema y te llevaré a muchos lugares para que impartas este mensaje de tanta relevancia para estos últimos días. Desde entonces Dios ha abierto puertas en diferentes lugares y países, y en cada uno de ellos, su palabra ha sido respaldada con manifestaciones de prosperidad, tanto para las congregaciones y ministerios que están llevando hacia adelante la obra de Dios, como también para los hermanos y familias que caminan por el plan financiero que Dios, en su infinita sabiduría, ha dejado trazado en su palabra. Estoy seguro que notaron que la palabra revelación está subrayada en el párrafo anterior, y se debe a que hablaré sobre revelación en el área de las finanzas. Para empezar veamos el significado de la palabra. En griego, el idioma que predomina en el Nuevo Testamento es la palabra APOKALUPSIS, que significa, desvelar, destapar o descubrir. Un ejemplo de desvelar o revelar lo encontramos en los rollos de fotografía, una vez se han tomado todas las fotos, el rollo contiene toda la información, pero para poderse ver y entender, se debe de pasar por el proceso del revelado, entonces la información contenida en el negativo ahora se puede ver a todo color. La escritura dice: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento…” Oseas 6:4. También el apóstol Pablo dijo: “El Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y revelación… alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” Efesios 1:18-19. Movernos en revelación es equivalente a caminar por las cosas que Dios muestra y enseña, y quién mejor que Dios para saber qué es lo que trabaja. Hoy día el mundo religioso enseña que la prosperidad es algo carnal o mundano, cuando que en realidad la prosperidad tiene un propósito sublime, y es el de establecer el reino de Dios sobre la tierra. Examinemos algunos pasajes. El llamamiento de Abraham contenía bendiciones, tanto físicas como espirituales. “Pero Jehová había dicho a Abraham: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” Génesis 12:1-2. Estas promesas de bendición las vemos cumplidas en el regreso de Abraham de Egipto, donde la escritura dice: “Subió, pues, Abraham de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abraham era riquísimo en ganado, en plata y en oro. Sólo para cerciorarme de que se entendió, dice que la riqueza consistía en cosas materiales como oro, plata y ganado. Al transcurrir del tiempo, Dios por medio de Moisés habla a la nación judía, y vuelve a recordar la promesa hecha a Abraham, de la cual ahora ellos eran partícipes. “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque El te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar SU PACTO que juró a tus padres, como en este día. Deuteronomio 8:18 Hasta donde hemos visto, la promesa de bendición iniciaba con Abraham y continuaba con su descendencia física. Pero eso no es todo. A Abraham también se le dijo: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” Génesis 12:3. Esa promesa de bendición mundial se cumpliría con la venida de El Mesías. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles…” Gálatas 3:13-14. Repasando, vemos que Dios estableció con Abraham un pacto de bendición que no solo incluiría a su descendencia física, pero que también alcanzaría al mundo gentil o bien, a todas las familias de la tierra. Deseando enfatizar escribí las palabras SU PACTO en mayúsculas en el párrafo anterior, porque cuando hablamos de finanzas y prosperidad bíblica, estamos hablando de un pacto que Dios estableció con el propósito de que su obra (tabernáculo, templo de Salomón o iglesia) tuviese provisión. Hay tantos pactos dentro de la Biblia y uno más de ellos es el que tocamos en esta columna. Concluyendo, la religión está opuesta al prosperar, por falta de entender que cuando el pueblo prospera, la obra de Dios prospera. La gente en una forma general dice que los predicadores hablamos de dinero, porque deseamos robarles el dinero. Y yo no sé de otros, pero yo enseño al respecto, porque ésta es la revelación que ofrece la Santa Palabra de Dios. |
“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
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