Visión Celestial

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Visión Celestial #1 PDF Imprimir E-mail

Visión Celestial #1

Dr. César Minera

A manera de introducción; este título trata sobre algo que Dios vio en usted y en mi cuando nos estaba creando. Es importante entender como Dios nos vio, versus como nosotros nos vemos hoy día. Los invito a no perder la secuencia del estudio durante los próximos meses.

Lo primero que necesitamos entender es de dónde provenimos y cómo fuimos creados. En un mundo humanista, científico y filosófico, es de suma importancia que regresemos a la verdad absoluta de la palabra de Dios.

 Hoy día, a menudo, escuchamos en la noticias acerca de uno de los crímenes con más alto crecimiento y es: el robo de identidad. Este es un problema serio y con consecuencias alarmantes para los que pasan por esta situación. Pero ha existido un robo de identidad en mayor escala, el cual ha causado estragos trascendentales a la humanidad; esto es: el haber robado al hombre la imagen de Dios.

Examinemos el acto de la creación. Cuando Dios decidió crear al hombre lo hizo de la siguiente manera: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gen 1:26-27). También “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Gen 2:7). Los primeros versos narran la creación del espíritu del hombre (el interior), entre tanto que el segundo describe la formación del cuerpo (el exterior). El acto por parte de Dios de poner Su Espíritu en un vaso de barro era con la finalidad de que el hombre tuviese la supremacía. “Y Señoreé en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gen 1:27).

Con todo lo dicho anteriormente entendemos entonces que el hombre era el equivalente de la imagen y autoridad de Dios sobre la tierra. Ahora bien, esta gloria de Dios en el hombre fue perdida, como resultado de la caída (desobediencia). “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom 3:23). No hablaré mucho sobre la caída pues es un problema antiguo al cual Dios, por medio de su hijo Jesucristo dio solución. “Siendo justificados (absueltos, eximidos, redimidos, perdonados) ¡Gloria a Dios! gratuitamente por su gracia (favor), mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Rom 3:24).

Recalco, no hago énfasis en la caída, pues se ha invertido más tiempo hablando del problema, que de la solución. Un médico una vez diagnostica un síntoma procede inmediatamente a recetar el tratamiento. Dios en cuanto vio al hombre desprovisto de su imagen, hizo promesa diciendo: “Y Jehová Dios dijo a la serpiente... Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya (Jesús); esta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañal” (Gen 3:14-15).

El sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz fue para traer restauración de lo que se había perdido. Dios en su presciencia, del griego prognosis, (conocimiento anticipado o por adelantado), nos había visto como seres llenos de Su Espíritu y como portadores de su imagen, para que triunfáramos en esta tierra.

Para concluir, veamos algunos pasajes de la escritura, que muestran que estamos en el proceso de desarrollar la imagen de Dios en nuestras vidas: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que el sea el primogénito entre muchos hermanos (usted y yo)” (Rom 8:29). “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor 3:18). “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col 3:10).

“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Ped 1:4). Es glorioso entender que la imagen o identidad celestial que se nos había robado, en Cristo Jesús se nos ha restaurado. ¡GLORIA A DIOS!

 
Visión Celestial #2 PDF Imprimir E-mail

Visión Celestial #2

Dr. César Minera

Daremos inicio a la segunda parte de la enseñanza titulada “Visión Celestial” con el siguiente verso: “Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aún yo me juzgo a mi mismo” 1Corintios 4:3.  

A manera de trasfondo; una de las luchas más grandes que el apóstol Pablo experimentaba, era que su apostolado a menudo era desacreditado o puesto a prueba, y es por eso que en este capítulo él trabaja en vindicar, o bien, defender por escrito las calumnias hechas contra su ministerio. Él expone tres puntos en uno, en el verso anterior, siendo este el primero: “Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros”. Cambiaré la palabra juzgar por examinar. Él dice: si ustedes me juzgan o examinan, la conclusión a la que lleguen de mi, no es de ningún valor. El segundo punto es: “si me juzga un tribunal”, tampoco me importa el veredicto al que puedan llegar. Por último, “ni aún yo me juzgo a mi mismo”.

 Es impresionante leer que Él no confiaba ni siquiera en su propia opinión. La pregunta es: ¿Entonces qué opinión le interesaba? Veamos. “Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero EL QUE ME JUZGA ES EL SEÑOR” 1Corintios 4:4. Ahora bien, ¿Qué significa todo esto? Él está diciendo: Si un individuo o un grupo de personas no aceptan mi apostolado, no importa. Y agrega, aún si en ocasiones yo no me veo apto para el apostolado; “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” 1Corintios 15:9, eso no es de relevancia, porque Dios es quien me llamó, es Él quien dijo, que yo soy apóstol. Lo dicho anteriormente es una fuerza y verdad espiritual por la cual, el cuerpo de Cristo debe vivir: TENEMOS QUE VERNOS COMO DIOS NOS VE.

Veamos un ejemplo. Dios hizo una serie de promesas a Abraham, dentro ellas la de llegar a ser una nación grande. “Haré de ti una nación grande…” Génesis 12:2. Para recibir esta promesa, primero era necesario sobrepasar el obstáculo de la esterilidad de Sarai su esposa. Dios no solamente le dio las promesas, sino que también le preparó una atmósfera de modo que él pudiera mantener su vista puesta en la visión, o mejor dicho, en aquello para la cual Dios lo había llamado. “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.” Génesis 15:5. También “De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de tus enemigos” Génesis 22:17. Y aún más “He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes” Génesis 17:4-5. Cuando digo que Dios preparó una atmósfera, me refiero a que le rodeó de cosas que pudiera ver y escuchar de modo de que se mantuviera en visión. Con el cambio de nombre, Dios causó que cada vez que le llamaran estuvieran creando, confesando o profetizando, ya que el nombre Abraham significa padre de muchas gentes. Todo lo que Abraham tenía que hacer, era salir por la noche y observar el cielo y ver la multitud de estrellas y creer así será mi descendencia. También podía acercarse a la orilla del mar y visualizar, y creer este es un símbolo de lo que Dios me prometió. Pero a cambio veamos lo que la pareja hizo. “Y la bendeciré y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara ya de noventa años, ha de concebir? Génesis 17:16-17. También “Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió pues, Sara entre sí diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Génesis 18:11-12.

Es curioso notar que una pareja con todas la promesas de Dios, se atrasaran en recibirlas por no poderse ver de la manera que Dios los había visto. “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” 2 Corintios 4:18. Amado pueblo de Dios, no deje que las circunstancias del pasado o del presente le impidan ver las promesas que Dios tiene para su futuro. Como hijo de Dios, usted tiene derecho a todas las promesas que están en la Biblia. Dios un día lo soñó a usted y a mí, en ese sueño nos vio haciendo cosas para Él y para su reino, nos vio sanos, prósperos, felices y exitosos.

ATRÉVASE A SOÑAR EL SUEÑO CON ÉL.

 
Visión Celestial #3 PDF Imprimir E-mail

Visión Celestial #3

Dr. César Minera

Dios hace todo por medio de planes. El preparó el final desde el principio, y para efectos de fundamento vamos a la escritura: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10. Examinemos el siguiente ejemplo: El rey David se distinguió por su amor a Dios y la manera en que lo expresaba era por medio de su alabanza. Ahora bien, David tuvo un deseo, plan, proyecto que en mi opinión era ilustre y sublime, pero por muy noble que pareciera, la clave es, si Dios no tenía al rey David preparado para ello no iba a funcionar: “…en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” Salmo 139:16.  

Muy probable que para este momento ya usted sepa a que proyecto me estoy refiriendo. Correcto, EL TEMPLO. En su inmenso amor y pasión por Dios, el deseaba construir casa al objeto de su adoración, pero veamos lo que sucedió. “En aquella noche, vino palabra de Jehová a Natán diciendo: Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more…?” “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, YO (énfasis personal) levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas (Salomón) y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre…” 2 Samuel 7:4-5 y 12-13. Lo explicaré de la siguiente manera: Dios, a uno de sus ángeles le pidió el archivo o expediente de David y al examinarlo vio que no lo tenía designado para que construyese un templo. Pero al solicitar el de Salomón, a él si lo tenía preparado de antemano para la edificación de aquel templo. Tenemos que recordar que es de David de quien en una ocasión se dice: “…Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe (rey) sobre su pueblo…”

Dios veía en el Rey David un corazón de acuerdo a su voluntad y por eso lo escogió como rey sobre su pueblo, pero con todo y eso, no estaba destinado para la edificación del templo.

La pregunta del millón de dólares es: ¿Cómo puedo saber la voluntad de Dios para mi vida y para qué me tiene El predestinado? Diré, fácil! porque la Biblia nos enseña cómo, aunque en realidad es un proceso complejo. Primero hay que entender que Dios nos muestra su voluntad por medio de dos avenidas, las generales y las específicas.

Veamos las generales: “Mas buscad primeramente el reino de Dios…” Mateo 6:33. Otra manera de decir esto sería: Buscad la voluntad de Dios o buscad la visión de Dios. La Biblia ampliada en inglés lo define así: La manera en que Dios hace las cosas y cómo siempre está correcto. Dios por medio de su palabra nos revela las cosas generales que tiene preparadas para todos los que le amamos y buscamos, ejemplo: salvación, salud, paz, prosperidad etc. Cuando escudriñamos las escrituras conocemos qué es lo que Dios nos ha dejado como nuestro testamento o herencia. Hablemos ahora de las específicas.

La Biblia no declara con quién usted se debe de casar o cuál debe de ser su profesión o dónde debe de vivir, pero bendito sea Dios que nos ha otorgado el Espíritu Santo para que nos guíe. “Cosa que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;… Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” 1Corintios 2:9-10 y 12.

En la medida que cada creyente desarrolla una relación con el Espíritu Santo, va a poder entender y conocer los propósitos y planes que Dios tiene designados para su vida. Dios está en el negocio de revelar no de esconder. Entendiendo, no hemos sido puestos en este mundo a la ventura, pero más bien somos el resultado de un plan perfecto por parte del Creador, en el cual fue preparado para nosotros provisión, tiempo, destino, éxito y todo lo que podamos imaginar.

“Sin profecía (visión) el pueblo perece” Proverbios 29:18.

 


Mateo 28:18-20
“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

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