Prosperidad

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El poder de la semilla #2 PDF Imprimir E-mail

Dr. César Minera

Continuaremos hablando del poder de la semilla, parte 2. A manera de repaso, en la edición anterior vimos principios establecidos por Dios, en relación a la semilla. Esta fue creada con una sola finalidad y es: causar multiplicación.   

Haré una pregunta a la cual la mayor parte de la gente (cristiana) cree tener la respuesta correcta. ¿Por qué trabaja usted? Antes de seguir leyendo y encontrar la réplica, dé tres afirmaciones que considere apropiadas. Muy probable que algunas de las respuestas fueron: Para ganar dinero, para suplir mis necesidades, para pagar mis deudas etc. Algo que generalmente el cristiano pasa por alto, es el siguiente concepto: El motivo primordial por el cual se debe trabajar, no es para recibir más dinero, sino más bien para recibir más semilla. Ha notado que existe un ciclo vicioso interminable, en el que las masas de gente trabajan y trabajan por dinero sin jamás alcanzar solvencia económica, y es porque la motivación primordial no es la de sembrar en el reino de Dios, sino de gastar en lo personal. Examinemos el siguiente pasaje: “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (San 4:3). En los primeros versos del capítulo, el escritor de esta epístola expone que hay gente a la cual pasiones tales como pleitos, codicia, envidia y más, los han sobrecogido y vencido. También agrega que uno de los motivos por los cuales no han recibido es porque no han pedido, y cuando lo han hecho, han pedido equivocadamente, pues la finalidad es tener más para gastar en sus placeres.

En el párrafo anterior utilicé el término “el Reino de Dios”. Esta expresión es equivalente al gobierno de Dios sobre la tierra o bien el gobierno de los cielos sobre la tierra. La escritura dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas os serán añadidas” (Mat 6:33). Para saber a qué se refiere con “todas las demás cosas”, tenemos que regresar a los versos anteriores. “Por tanto os digo: “No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir” (Mat 6:25). También dice: “Porque los gentiles (no conocedores de Dios) buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”. Entendemos entonces, que todas las cosas a las que se refiere el Señor Jesús en este pasaje, son las relacionadas a la vida física (comida, vestido, vivienda, transporte etc.). Lo glorioso de la situación es que si notó, la promesa de parte de Dios es que El como Padre celestial, sabe que usted y yo, tenemos necesidad de todas estas cosas. ¿Qué hacemos entonces? La respuesta una vez más se encuentra en el verso 33. “Buscar primero los intereses del reino de Dios”. Dicho de otra manera sería, velar que todo lo relacionado a la iglesia, sea la prioridad en nuestras vidas.

En lo personal puedo dar testimonio de que he dedicado mi vida, la de mi familia, y la de nuestro ministerio a servir a Dios, y como resultado El ha tomado excelente cuidado de nosotros. ¡Sus promesas nunca fallan! La motivación mayor en mi vida no es tener más con motivos de acumular, pero tener más para sembrar más.

Veamos un ejemplo en el antiguo testamento que corrobora lo dicho anteriormente. “Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Más el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu criado… será todo el fruto de ella para comer” (Lev 25:3-7). “Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y hará ella, que haya fruto por tres años. Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo” (Lev 25:20-22). De esta experiencia aprendemos que Dios no necesita nuestro trabajo como fuente de sostén, mas bien Dios usa nuestra obediencia a su palabra como el canal por el cual él nos bendice.

Agregaré algo más, a través de Pedro, se le dijo a la iglesia: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mat 16:19). Entiendo que existen varias llaves o principios de operación en el reino de Dios, pero como el tema presente es siembra, entonces debemos entender, que cuando el pueblo de Dios hace uso de la llave de la siembra lo siguiente sucederá: “Habrá una manifestación sobrenatural de finanzas en nuestras vidas, familias y ministerios”. En la misma magnitud en que se abrieron los cielos en el tiempo de Noé y llovió continuamente, nuestras vidas experimentarán una apertura de cielos que humanamente no podemos imaginar. “Y aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos según el poder que actúa en nosotros” (Efe 3:20).

Conclusión: La sublime sabiduría de Dios nos enseña que no debemos trabajar por dinero, sino por semilla. El dinero que utilizamos para cubrir nuestros gastos nunca causa incremento a nuestras vidas, pero por el otro lado, todo centavo que aportamos al reino de Dios tiene promesa de multiplicación. “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (2Cor 9:6).

 
El poder de la semilla #1 PDF Imprimir E-mail

Dr. César Minera

Hay una serie de principios bíblicos en cuanto a la siembra, que la iglesia de Jesucristo necesita entender. El primero es el siguiente: Dios creó la semilla con un solo propósito: multiplicación. Por motivo de fuerzas mayores tenemos que regresar a Génesis donde vemos un patrón establecido: “dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.    

Y fue así” (Gen 1:11). La semilla fue creada y diseñada con la finalidad de causar incremento. Ahora bien, para que la semilla produzca debe de ser sembrada: “de cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Jua 12:24). Permítanme ilustrarlo de dos maneras: a menudo cuando se visitan diferentes países, en ventas de artículos típicos se encuentran cadenas, pulseras u otro tipo de joyería hecha de semillas. Usted puede comprar una de estas prendas y llevársela de regreso a su país, usarla o tenerla en su joyero, y mantenerla en su posesión por toda una vida, pero como esas semillas están sirviendo solamente de adorno, nunca producirán para el dueño ningún tipo de aumento. Por el otro lado, pensemos en un pajarito que en el proceso de comerse una fruta se come también la semilla. Con el paso del tiempo, al ave defecar y caer el excremento en la tierra y ser regada por la lluvia, inevitablemente esa semilla va a germinar y cumplir el propósito para el cual fue creada: multiplicación.

Veamos un par de ejemplos sobre el poder de la semilla. Génesis 26:1-3 dice: “después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Y estaré contigo, y te bendeciré.” También dice: “y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia. Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho”. (Gen 26:12-16). Al meditar en estos pasajes, tenemos que recordar lo que nos dicen los primeros versos: Había hambre en la tierra. Esto pudo haber sido causado por diferentes motivos, pero lo cierto es que la gente no estaba sembrando y como resultado de ello nadie estaba cosechando. Isaac, en obediencia no descendió a Egipto y moró en la tierra de los filisteos donde sembró. Su acción tuvo una reacción. Cuando sembró, era el único que tenía grano, como resultado, los filisteos se vieron forzados a llegar a intercambiar con él, animales por semilla. De esta manera fue que se enriqueció y prosperó a tal grado que Abimelec en conjunto con los habitantes de Gerar, llenos de envidia le ordenaron a retirarse de sus confines, pero se fue siendo más adinerado que ellos. Con este ejemplo cerramos el primer principio, repetitivo como pueda sonar, la semilla fue creada para causar: proliferación.

El próximo ejemplo lo tomamos de Génesis 47 y amplía el segundo principio en cuanto a la siembra, el cual es el siguiente: parte de la semilla es para comer y parte para sembrar. “No había pan en toda la tierra y el hambre era muy grave, por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán. Y recogió José todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón. Y ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por sus asnos; y les sustentó de pan por todos sus ganados aquel año. Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón” (Gen 47:13, 14, 17, 20). La presente historia inicia con el sueño de Faraón, en el que el creador le mostraba siete años de abundancia, durante los cuales José acumuló granos. También le reveló Dios siete años de escasez, que son los versos que leímos. El fracaso de estas dos naciones consistió en esto: Cada ocasión que intercambiaron, haya sido dinero, ganado o tierras por semilla, el grano lo utilizaron para comer, en ningún momento sembraron, y entonces estaban forzados a regresar a seguir vendiendo lo que poseían. En esto encontramos un proceso gradual de fracaso. El que se come toda la semilla que recibe, nunca tendrá de donde cosechar.

Veamos la solución. “Y José dijo al pueblo: He aquí os he comprado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para Faraón; ved aquí semilla, y sembrareis la tierra. De los frutos daréis el quinto a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para que coman vuestros hijos” (Gen 47:23). Después que José había tomado posesión de todo, les incrementó la porción con el propósito de que ahora no sólo comieran, sino más bien que sembraran. El rompimiento en la vida económica del cristiano, se encuentra en la siembra. No todo lo que Dios nos da es para gastarlo en nosotros mismos, parte es para sembrar, para que podamos cosechar. Finalmente, “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera (semillero), y aumentará los frutos de vuestra justicia”( 2Cor 9:10). Bendiciones!!!

 
Finanzas del Reino #2 PDF Imprimir E-mail

La ley de la reproducción (semilla) Parte 1

Dr. César Minera

Primero, pongamos fundamento a esta enseñanza. Vivimos en una tierra en la cual hay leyes en operación las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Un ejemplo de ello, es la ley de la gravedad. Esta ley es activada por la fuerza centrípeta, la cual causa que todo sea atraído hacia el centro de la tierra, o bien, esta fuerza causa que seamos adheridos a la superficie de la tierra. Aquí es importante decir, que el que alguien no esté de acuerdo con la ley de la gravedad, esto no la cancela. El que alguien no crea en ella, tampoco la invalida, y si alguien decidiera ignorarla o desafiarla y brincara de un edificio de treinta pisos, en unos pocos segundos se daría cuenta de que la ley de la gravedad reina.   

En Génesis, el libro de los principios, el cual es de suma importancia, pues en él encontramos el plan original de Dios, vemos que Dios diseñó un plan o ley para la reproducción y esto es por medio de semillas. En el tercer día de creación Dios dijo: “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género y vio Dios que era bueno” Génesis 1:11-12. En el quinto día Dios dijo: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno” Génesis 1:20-22. En los versos anteriores y posteriores las expresiones “según su género y según su especie”, también pueden ser dichas “según su semilla”. Finalmente, en el sexto día Dios dijo: “Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Génesis 1:24-25. En síntesis, todo organismo vivo sea planta (reino vegetal), bestia (reino animal), se reproduce por semilla. Si en caso creen que se me olvidó mencionar al hombre dentro del reino animal, no es así. Resulta que en la escuela secular, se nos enseñó sobre tres reinos: el animal, el vegetal y el mineral, lo cual es correcto pero incompleto. Existe un cuarto reino y es el espiritual, a ese reino es al que pertenece usted y yo. En cuanto a la creación del hombre la escritura dice: “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a NUESTRA IMAGEN, conforme a NUESTRA SEMEJANZA; y SEÑOREE en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a SU IMAGEN, a IMAGEN DE DIOS lo creó; varón y hembra los creó.” Génesis 1:26-27.

Somos un espíritu, tenemos un alma y vivimos en un cuerpo, 1Tesalonicenses 5:23. La reproducción de este cuerpo es el resultado de la unión de dos semillas (un óvulo proveniente de la mujer y un espermatozoide proveniente del hombre).

Si salimos del cuadro de la creación con sus reglas y parámetros, y entramos en la época postdiluviana, encontramos que Dios establece un pacto con su siervo Noé el cual consistía en lo siguiente: “Y edificó Noé un altar a Jehová… y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera (siembra) y la siega (cosecha), el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” Génesis 8:20-21. Es conocimiento común, que después del invierno viene el verano, después del día viene la noche, después del frío viene el calor y todo agricultor está consciente, que inmediatamente después de la siembra, llega la cosecha. En el pasar de los años y los siglos esta promesa de Dios ha permanecido fiel y sin fluctuación. El próximo mes estudiaremos las aplicaciones espirituales de este pasaje, pero en lo que resta de esta ocasión veamos más aplicaciones del sistema de semillas usado por Dios.

La promesa del Mesías fue a través de una semilla. “Y Jehová Dios dijo a la serpiente:… Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar”. Génesis 3:14-15. También “de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia… en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz” Génesis 22:17-18.

La Palabra de Dios es una semilla. “Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo y la comieron. Oid, pues, vosotros la parábola del sembrador: cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende… este es el que fue sembrado junto al camino”. Mateo 13:4&19 También, “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. 1Pedro 1:23

Las finanzas son una semilla. “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, (semillero- granero) y aumentará los frutos de vuestra justicia…”. 2Corintios 9:10.

En conclusión, amados, Dios ha diseñado un plan de reproducción basado en semillas.

 
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Dr. César Minera

La palabra de Dios habla tanto sobre bienestar, que es importante que como cristianos prestemos atención a ello, ya que la religión, la cual no tiene nada que ver con Dios, ha robado al pueblo bendición con sus malas enseñanzas. El Señor Jesús dijo: “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?... Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”. Mateo 15:3 y 6. También “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento” Oseas 6:4   

Para efecto de entender mejor el estudio de hoy, demos un vistazo a la etimología de las siguientes palabras:

Prosperidad (gr) Euodoo (eu – bien / jodos – camino) Ayuda en el camino o tener un viaje próspero. “Amado, yo deseo que tu seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 1:2.

Bendición (gr) Eulogio (eu – bien / logos – palabra) hablar bien de. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” Efesios 1:3

Paz (gr) Eirene (hb) Shalom Integridad, estar completo. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal para daros el fin que esperáis” Jeremías 29:11

Gracia (gr) Caris = Aquello que otorga o causa una actitud favorable. “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” 2Corintios 8:9

Dios ha diseñado pactos para nuestra provisión, pero es importante entender que todo pacto envuelve compromiso de ambas partes. Veamos lo que la escritura dice sobre provisión: “Gracia y paz, o sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (vida espiritual) nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” 2Pedro 1:2-3. La nueva versión internacional cita el tercer verso así: “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda”. Dios desea que vivamos provistos en toda área de nuestra vida; su palabra dice que todo nos ha sido dado, y es aquí donde muchos se preguntan, ¿si todo nos ha sido dado, por qué es que yo no lo tengo? La respuesta en realidad es sencilla, la manera de desatar o recibir las bendiciones es a través de moverse por los principios del reino, y uno de ellos es el diezmo. “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición…” Malaquías 3:10. ¿Desea cielos abiertos y bendición sobre su vida, familia, negocio etc.…? ¡Diezme!

En Mateo 6:33 encontramos un principio que no se debe de ignorar. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Otra manera de decirlo sería: Buscad la manera en que se hacen las cosas en el reino de Dios. Los gentiles (gente que no conoce a Dios) opera a base de extra trabajo, ahorro etc. Pero la gente del reino opera a base de la siembra. Para entender a qué se refiere con todas estas cosas serán añadidas, lea del verso 25 al 32 y notará que tiene que ver con todo lo necesario para la vida diaria.

Un último punto. Hablando proféticamente a la iglesia se le dijo: “…Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” Mateo 16:18-19. Entendemos entonces que tenemos la habilidad de desatar, y el área financiera no está excluida. Hay cristianos que desean ver multiplicación en sus finanzas, pero no usan las llaves del reino. El verso nos habla de llaves, dentro de ellas la oración, la fe, la alabanza y por supuesto la siembra. Veamos lo que el Santo libro dice sobre la ofrenda. “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno DÉ como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, (obligación) porque Dios ama al dador alegre” 2 Corintios 9:6-7. El cristiano que desea ver multiplicación debe de utilizar esta llave para abrir los cielos y causar multiplicación en su vida.

 
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Dr. César Minera

Antes de empezar con este artículo, deseo darles un trasfondo del por qué escribo sobre finanzas. A principios del año 2.000 El Señor me dio una comisión y fue la siguiente: “Enseña a mi pueblo sobre finanzas”. También el Señor me dijo, te daré revelación sobre el tema y te llevaré a muchos lugares para que impartas este mensaje de tanta relevancia para estos últimos días. Desde entonces Dios ha abierto puertas en diferentes lugares y países, y en cada uno de ellos, su palabra ha sido respaldada con manifestaciones de prosperidad, tanto para las congregaciones y ministerios que están llevando hacia adelante la obra de Dios, como también para los hermanos y familias que caminan por el plan financiero que Dios, en su infinita sabiduría, ha dejado trazado en su palabra.   

Estoy seguro que notaron que la palabra revelación está subrayada en el párrafo anterior, y se debe a que hablaré sobre revelación en el área de las finanzas.

Para empezar veamos el significado de la palabra. En griego, el idioma que predomina en el Nuevo Testamento es la palabra APOKALUPSIS, que significa, desvelar, destapar o descubrir. Un ejemplo de desvelar o revelar lo encontramos en los rollos de fotografía, una vez se han tomado todas las fotos, el rollo contiene toda la información, pero para poderse ver y entender, se debe de pasar por el proceso del revelado, entonces la información contenida en el negativo ahora se puede ver a todo color.

La escritura dice: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento…” Oseas 6:4. También el apóstol Pablo dijo: “El Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y revelación… alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” Efesios 1:18-19. Movernos en revelación es equivalente a caminar por las cosas que Dios muestra y enseña, y quién mejor que Dios para saber qué es lo que trabaja.

Hoy día el mundo religioso enseña que la prosperidad es algo carnal o mundano, cuando que en realidad la prosperidad tiene un propósito sublime, y es el de establecer el reino de Dios sobre la tierra. Examinemos algunos pasajes. El llamamiento de Abraham contenía bendiciones, tanto físicas como espirituales. “Pero Jehová había dicho a Abraham: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” Génesis 12:1-2. Estas promesas de bendición las vemos cumplidas en el regreso de Abraham de Egipto, donde la escritura dice:

“Subió, pues, Abraham de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abraham era riquísimo en ganado, en plata y en oro. Sólo para cerciorarme de que se entendió, dice que la riqueza consistía en cosas materiales como oro, plata y ganado. Al transcurrir del tiempo, Dios por medio de Moisés habla a la nación judía, y vuelve a recordar la promesa hecha a Abraham, de la cual ahora ellos eran partícipes. “Acuérdate de Jehová tu Dios, porque El te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar SU PACTO que juró a tus padres, como en este día. Deuteronomio 8:18

Hasta donde hemos visto, la promesa de bendición iniciaba con Abraham y continuaba con su descendencia física. Pero eso no es todo. A Abraham también se le dijo: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” Génesis 12:3. Esa promesa de bendición mundial se cumpliría con la venida de El Mesías. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles…” Gálatas 3:13-14. Repasando, vemos que Dios estableció con Abraham un pacto de bendición que no solo incluiría a su descendencia física, pero que también alcanzaría al mundo gentil o bien, a todas las familias de la tierra. Deseando enfatizar escribí las palabras SU PACTO en mayúsculas en el párrafo anterior, porque cuando hablamos de finanzas y prosperidad bíblica, estamos hablando de un pacto que Dios estableció con el propósito de que su obra (tabernáculo, templo de Salomón o iglesia) tuviese provisión. Hay tantos pactos dentro de la Biblia y uno más de ellos es el que tocamos en esta columna.

Concluyendo, la religión está opuesta al prosperar, por falta de entender que cuando el pueblo prospera, la obra de Dios prospera. La gente en una forma general dice que los predicadores hablamos de dinero, porque deseamos robarles el dinero. Y yo no sé de otros, pero yo enseño al respecto, porque ésta es la revelación que ofrece la Santa Palabra de Dios.

 


Mateo 28:18-20
“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

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