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Salud divina #2 PDF Imprimir E-mail

Redimidos de la maldición de la ley

Pastora Rita Minera

Hablamos en un artículo previo acerca de que la enfermedad no es la voluntad de Dios para sus vidas. También, de cómo Jesucristo a través de sus llagas pagó el precio, para que nosotros no tuviéramos que cargar más con la enfermedad.   

Ahora, muchas veces por falta de conocimiento bíblico se ha dicho que Dios se glorifica en la enfermedad. Por ejemplo, si una persona está enferma de cáncer y pasa por mil calamidades y sufrimientos, para al final morirse, dígame, ¿qué gloria se llevaría Dios de ello? Dios no puede gozarse de que estemos enfermos, recuerde nosotros somos su máxima creación y Él nos hizo para que viviéramos en perfecta salud. Lo que se ha querido hacer creer está muy lejos de la verdad, ya que la Biblia nos dice en Gálatas 3:13, que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley,...” Si usted va y lee en el libro de Deuteronomio 6:15, la palabra nos dice: “...si no oyeres la voz del Señor tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos...vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán”. Y entonces lista todas las enfermedades que vendrían sobre los que decidieran no caminar por la Palabra de Dios.

A través de la escritura Dios nos repite una y otra vez que su voluntad para nuestras vidas es que estemos en salud. En 3 Juan 1:2 la Biblia nos dice: “Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente”. (Nueva Versión Internacional). Es necesario que explique que, conforme usted va creciendo en el conocimiento de Dios, va adquiriendo un conocimiento superior que va a renovar su mente de todo lo malo que Satanás ha querido instalar en ella.

Para la gente en general es mucho más sencillo ingerir una pastilla, que tomar la Palabra de Dios y hablarla sobre sus cuerpos, y creer que va a tener mucho mejor resultado, que con la medicina que el doctor le recetó.

Romanos 12:2 dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Dios nos está diciendo que no tenemos que tomar la forma del mundo, cuando el mundo está enfermo, nosotros nos rehusamos a pensar como el resto de la gente, sino que tomamos la Palabra de Dios que es una espada y cortamos de raíz todo síntoma, todo dolor, todo malestar. También tomamos el escudo de la fe, y lo levantamos muy en alto, parando todo dardo de fuego que el maligno quiera enviar en contra de nuestras vidas.

Usted puede decir ahora, pero pastora ¿cómo alcanzo esa salud perfecta? Es muy sencillo, aduéñese de las promesas de Dios, háblelas sobre su cuerpo, repítalas de día y de noche, permita que se hagan de piedra en su corazón, no tenga temor de decirle al diablo que él no tiene dominio sobre su cuerpo, porque usted es hijo de Dios y templo de su Espíritu Santo, que su vida está escondida juntamente con Cristo en Dios. Muy pronto verá que cuando resiste al diablo, él va a tener que huir de usted.

Déjeme decirles que esto nos ha dado resultado a mí y a muchos otros que se han atrevido a creerle a Dios.

 
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Pastora Rita Minera

EL DESEO DE DIOS ES QUE VIVAMOS EN SALUD: “...Y POR SU LLAGA FUIMOS NOSOTROS CURADOS”.  

Quisiera compartir con ustedes acerca de lo que la palabra de Dios dice acerca de la enfermedad. Puede ir a la Biblia al capítulo 53, versículo 4 y 5 del libro de Isaías donde se nos dice: “Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;...el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Estos versículos hablaban proféticamente de Jesucristo y del sacrificio de la cruz, a través del cual se iba a conseguir la cura para la enfermedad.

Ahora usted amado lector se puede preguntar, ¿por qué yo no veo esa salud manifiesta en mi vida? Vaya conmigo al libro de Génesis 1:27 donde dice: “...Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;...Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; y señoread...” Dios habló bien sobre su máxima creación, los creó perfectos, sin enfermedad, sin pobreza, el hombre era el dueño y señor de esta tierra.

Ahora, una vez ellos pecaron, entonces se abrió paso a todas las cosas malas que vemos hoy en día. El hombre le entregó el control del mundo al diablo y entonces él empezó a hacer de las suyas.

Ahora en el capítulo 3:15 del mismo libro, Dios habla a la serpiente (el diablo) y le dice: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Allí Dios hizo la promesa del Mesías, de Jesucristo como Salvador del mundo, el que nos iba a rescatar de la maldición en que la humanidad había caído. Tenemos que entender que una vez que el espíritu de Dios se apartó de Adán, entonces él quedó desprovisto de la salud perfecta que Dios le había otorgado en el principio. El enemigo entonces empezó a traer sobre esta tierra todo lo que a él se le antojó. Él no quería ver a la preciosa creación de Dios disfrutando del bien.

En 1 de Juan 3:8, la Biblia nos dice: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”Jesucristo vino a destruir todo lo que el enemigo (Satanás) había traído sobre este mundo. Usted puede decir, ah! pero ese fue Jesús el Hijo de Dios. Vamos a la escritura de nuevo, al libro de Juan 14:12 que dice: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.”También en Mateo 28:26 Jesucristo nos dice: “Toda potestad (poder) me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id...” Él nos entregó el poder, nos lo otorgó para que nosotros tomáramos la autoridad de nuevo sobre la tierra. Yo se que el mundo ha instalado pensamientos en la menta de mucha gente que les hacen creer que eso de la enfermedad es imposible de vencer y que toda la gente está enferma. Muchos podrán estar pero yo no, me rehúso a estar enferma porque Dios ya me dio la medicina, ya Dios pagó el precio por la enfermedad, para que yo no lo tenga que pagar. Toma un acto de valentía el creer a Dios y a su palabra.

Lo que yo le puedo decir es que sí se puede vivir en salud perfecta, si usted toma la palabra de Dios y la instala en su espíritu, nadie la podrá arrancar de allí y cuando usted la necesite, va a poder sacar esa espada del espíritu para destruir todas las obras del maligno.

Concluyo con esta promesa, hablando el proverbista acerca de la palabra de Dios dice: “Porque son vida a los que la hallan, y medicina a todo su cuerpo”. Proverbios 4:22

 


Tito 2:2
“Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.”

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